Respuesta corta: las señales más consistentes antes de los 2 años son que el niño no responda a su nombre hacia los 12 meses, que no señale para pedir ni para compartir, que no busque tu mirada para enseñarte algo que le interesa, que no imite gestos ni juegos sencillos, que no aparezca el juego simbólico hacia los 18-24 meses, y cualquier pérdida de habilidades que ya tenía. Una señal aislada no significa autismo. Varias juntas justifican una valoración, y cuanto antes se haga, mejor.
Por qué mirar tan pronto
No es para poner una etiqueta cuanto antes. Es porque los primeros años son la ventana en la que el cerebro tiene más plasticidad, y una intervención que empieza a los 2 años consigue con menos esfuerzo lo que a los 5 cuesta mucho más. Detectar pronto no adelanta el problema: adelanta la ayuda.
Hoy se pueden identificar señales de alerta desde los 12-18 meses con observación cualificada, y un diagnóstico fiable suele ser posible a partir de los 24 meses.
Señales por edad
Hacia los 9-12 meses
- No responde a su nombre de forma consistente (pero sí reacciona a otros sonidos).
- No hace gestos: no dice adiós con la mano, no aplaude, no extiende los brazos para que lo cojas.
- No balbucea con entonación, o el balbuceo ha desaparecido.
- Poco contacto ocular, o una mirada que no busca compartir.
- No sonríe en respuesta a tu sonrisa.
Hacia los 12-18 meses
- No señala. Ni para pedir algo que quiere, ni —más importante todavía— para enseñarte algo que le llama la atención.
- No hay atención conjunta: no mira lo que tú miras ni comprueba tu cara para ver cómo reaccionas ante algo nuevo.
- No imita: ni gestos, ni sonidos, ni acciones cotidianas.
- No trae objetos para compartirlos contigo.
- Ausencia de primeras palabras a los 18 meses.
Hacia los 18-24 meses
- No aparece el juego simbólico: no da de comer a un muñeco, no hace que el coche corre, no habla por teléfono con un plátano.
- No combina dos palabras a los 24 meses.
- Prefiere jugar solo de forma sistemática; poco interés por otros niños.
- Uso del adulto «como herramienta»: te lleva de la mano hasta el objeto sin mirarte a la cara.
- Alineación repetitiva de objetos, o interés muy centrado en una parte del juguete (girar las ruedas) más que en el juguete.
- Movimientos repetitivos: aleteo de manos, balanceo, caminar de puntillas de forma persistente.
- Malestar muy intenso ante cambios pequeños de rutina.
- Reacciones desproporcionadas a ruidos, texturas, luces o alimentos.
A cualquier edad: bandera roja
La pérdida de habilidades que ya tenía —palabras que decía y ha dejado de decir, gestos que hacía y ya no hace, interés social que se apaga— requiere consulta sin esperar. Es la única señal que no admite el «vamos a ver cómo evoluciona».
Lo que no es una señal fiable
Circula mucha información confusa. Estas cosas, por sí solas, no indican autismo:
- Hablar tarde. Muchos niños con retraso simple del lenguaje se ponen al día. Lo que diferencia es si la comunicación —gestos, mirada, señalar— está preservada.
- Ser tímido o preferir estar solo a ratos.
- Tener rabietas intensas. Normales entre los 2 y los 3 años.
- Ser selectivo con la comida. Muy frecuente en la población general.
- Caminar de puntillas ocasionalmente. Solo cuenta si es persistente y va acompañado de otras señales.
Y una aclaración que sigue haciendo falta: las vacunas no causan autismo. El estudio que lo sugirió fue retirado por fraude y hay décadas de investigación posterior que lo descartan.
Qué hacer si reconoces varias señales
- No busques más en internet. A partir de cierto punto solo aumenta la angustia y no aporta información útil sobre tu hijo concreto.
- Anota lo que ves, con ejemplos y fechas. Y graba vídeos cortos de situaciones cotidianas: valen más que cualquier descripción en la consulta.
- Habla con el pediatra. Es la puerta de entrada. Puede aplicar un cribado como el M-CHAT-R y derivar.
- Pide una valoración del desarrollo. En Andalucía, la vía pública es el CAIT; en paralelo, una valoración privada permite empezar de inmediato.
- Empieza a intervenir sin esperar al diagnóstico. El trabajo sobre comunicación, juego e interacción beneficia al niño tenga la etiqueta que tenga al final.
Y si finalmente es autismo
El espectro es enormemente amplio y el pronóstico depende mucho de lo pronto que se empiece y de lo bien acompañada que esté la familia. Un diagnóstico no describe el techo de nadie: describe un punto de partida y, sobre todo, orienta sobre qué apoyos hacen falta.
Puedes leer con más detalle cómo trabajo la intervención en TEA y qué áreas se abordan.